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Los virus pueden ser escritos por cualquier persona con conocimientos de programación, de preferencia en lenguaje de bajo nivel (Assembler), aunque existen virus programados en lenguajes de alto nivel, pero que tienen una larga extensión en KB. Últimamente se programan virus en Assembler, Visual C++, Visual Basic Scripts o Delphi, bajo formato PE (Portable Ejecutable) para los sistemas operativos Windows® 95/98/NT/2000/Me/XP y los macro virus son desarrollados en al el lenguaje Macro de los procesadores de Textos y Hojas de Cálculo de MS-Word, MS-Excel y Power Point.
También es posible desarrollar virus en lenguaje Java, Visual Basic Scripts, Controles ActiveX, y hasta esconderlos dentro de la cobertura de la extensión .SHS
Para pasar desapercibidos los virus deben tener una muy pequeña extensión, y por ello con el lenguaje Assembler se pueden producir especies virales desde 1 hasta 3k.
Los creadores de virus pueden ser investigadores o educadores, pero la mayoría de las especies son producidas por personas que actúan irresponsablemente o de mala fe con alguna intencionabilidad manifiesta. Podríamos decir que es un fenómeno social de "graffiti cibernético".
Sin embargo, en Internet existen miles de sitios en la web de hackers, crackers y phreakers que difunden técnicas para desarrollar virus, entre ellas los famosos software generadores de virus, bombas ANSI, interceptar teléfonos celulares, generadores y crackeadores de passwords, rutinas para suplantar tarjetas de crédito, etc. Esto lo hacen con toda impunidad gracias a la libertad de expresión casi irrestricta que existe en el Ciber espacio.
En el Perú, aproximadamente el 70% de los virus "nacionales" son mutaciones de virus extranjeros, los cuales son desensamblados por algunos programadores y que con tan solo agregarle uno o dos bytes, al ser nuevamente compilados se convertirán en nuevas variantes de estas especies virales que ya no podrán ser detectadas por los antivirus existentes.
El número de páginas web de hackers, crackers y phreakers tiende a crecer día a día, mientras tanto juristas internacionales siguen tratando vanamente, de desarrollar una legislación para Internet. Lamentablemente esta situación es y será el típico caso de la eterna lucha entre el bien y el mal.